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Niños de la Guerra |
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Niños Soldados Centro Carter, EEUU Cuando Junior tenía 8 años se sentía feliz y sin preocupaciones, jugando a cazar pájaros en el campo de arroz de su familia. Sacaba buenas notas en el colegio. Sus padres le amaban y se preocupaban por él: tenía muchos amigos con los que poder jugar. Esto cambiaría demasiado rápido. Un día, los soldados arrasaron el pueblo y mataron a su padre. Antes de morir, éste le dijo a Junior “ahora tú eres el hombre de la casa. Cuida de tu madre, de tus hermanos y de tu hermana." Junior aceptó su responsabilidad con seriedad. Incluso dejó de ir a la escuela de su pueblo por ayudar más a su madre. Hubo un día aún peor, cuando Junior escuchó el rugir de los camiones de guerra entrando en su pueblo. Se quedó rígido con los ojos muy abiertos. No se podía mover. Entonces, un soldado armado hasta los dientes saltó del camión, asiéndole, rápidamente le introdujo dentro de ese gran camión. Mientras el camión se alejaba del pueblo, Junior sintió unas punzadas de dolor al ser apartado de su madre, su pueblo y de todo lo que le resultaba familiar. Docenas de niños se hacinaban en el camión, callados como ratones, demasiado asustados como para poner voz a sus temores. No paraban de darse golpes unos contra otros durante interminables kilómetros. Finalmente el conductor introdujo el camión en un singular enclave de edificios. “Chicos, este es vuestro nuevo hogar.” Mirando a su alrededor Junior se dio cuenta rápidamente de que aquella era la base principal de entrenamiento de los rebeldes. A la vez que la impactante realidad de haberse convertido en un soldado se colaba por su pensamiento, Junior no podía contener las lágrimas. Ésta era la responsabilidad propia de un adulto. Lloró en silencio durante toda aquella primera noche. Deseaba volver a casa con su madre y los suyos. A la mañana siguiente Junior se unió a otros niños para aprender a disparar armas. Matar un perro fue su primera tarea para demostrar su valentía. Junior cerró los ojos fuertemente al apretar el gatillo. Los alaridos aterradores del perro hicieron que escalofríos corriesen por su espalda. "Sé valiente," gritó el capitán. "Actúa como un hombre. Sé fiel y lucha por tu país." Antes de enfrentarse a las batallas de verdad, Junior fue drogado para que actuase con más valor. Por las noches le daban a beber alcohol para olvidar. Pero el alma y la mente de Junior estaban inundadas por el horror de las atrocidades que había cometido. Cuando ya era un veterano de guerra después de tres años, Junior, que contaba con 11 años, fue ascendido a capitán. Se ganó el ascenso matando a un general superior. Tras relatar su historia, Junior, con su AK47 en la mano y pavoneándose para demostrar su poder y autoridad, declaró, "Ahora, cuando estoy drogado, soy tan valiente que podría matar a mi madre.” Junior, quien una vez fue tan cariñoso y dulce, tan cercano a su familia, ahora permanecía orgulloso, desafiante y ansioso por obtener más poder. Buscando entre los escombros de la infancia y la esperanza perdidas, Junior abrió la ventana de su alma durante unos segundos mientras confesaba calladamente, “Las drogas y el alcohol no hacen desaparecer el dolor. Los recuerdos siguen inundándolo todo. No tengo nada por lo que seguir viviendo; Desearía que algún comando me matara.” (2 Estadísticas:
¿Forzados o Voluntarios? Solos, huérfanos, asustados, aburridos y frustrados, los niños siempre prefieren pelear. Cuando los colegios están cerrados y las familias están rotas, pocas influencias pueden competir con la vida de un guerrero. Los niños incluso se ven a sí mismos luchando por la justicia social, por creencias religiosas o por identidad cultural. En términos más personales, pueden incluso buscar vengarse por la muerte de sus padres, hermanos o hermanas. Otros, como Junior, cuya historia hemos leído anteriormente, son secuestrados en sus pueblos y son forzados a luchar. A algunos se les obliga a testificar o tomar parte en la tortura o ejecución de sus propios familiares. Tras una experiencia tan horrible, acaban tan traumatizados que pueden ser persuadidos para hacer cualquier cosa. Por este motivo a menudo los niños son conducidos a pueblos cercanos donde ellos tendrán que repetir el mismo ejercicio. Las obligaciones de los niños soldadosSus obligaciones cubren todo tipo de actividades militares. En los momentos de relativa calma, puede que no tengan mejor cosa que hacer que cocinar o traer agua. Al ser pequeños y no levantar sospechas, los niños también tienen un valor especial como mensajeros o espías. Algunos soldados adultos sostienen que el acto de matar causa menos remordimientos a los niños que a los adultos. En consecuencia, los niños a veces no sólo sirven para matar sino para deshacerse de los cadáveres—enterrándolos en fosas o echándolos a los ríos. Y, mientras los niños debieran ser considerados como aquellos que más protección necesitan, como soldados, se les considera a menudo sin valor. En la guerra de Irán/Irak, por ejemplo, los niños soldados eran enviados a la cabeza del frente sobre los campos de minas. (6 Víctimas de GuerraEn Angola, Domingos, un niño de 9 años, su hermano de 14 años, Manuel, su hermana mayor, Donzela, y su hijita de 1 año, Marlene, huyeron de los rebeldes que habían tomado el control en su ciudad natal Ndalatando. Junto con otros refugiados querían llegar hasta Dondo, que aun permanecía en manos del gobierno. La travesía duró varios días a pie y les condujo a través de la maleza. Domingos estaba extenuado, pero la esperanza de una vida mejor le hacía seguir adelante. En el tercer día de caminata, Domingos y sus amigos fueron acorralados de repente por 14 soldados UNITA, armados con rifles. Los rebeldes apartaron a los hombres y a los chicos mayores y ataron sus manos a la espalda. Domingos vio que Manuel estaba en el grupo. Los catorce años de Manuel eran suficientes como para ser considerado una amenaza a ojos de los soldados—lo suficientemente mayor como para coger un arma y usarla. Entonces la matanza comenzó. Los hombres fueron asesinados primero, disparados uno a uno. Domingos vio como un soldado disparó a su hermano; entonces él corrió para esconderse detrás de unos arbustos cercanos. Tras matar a los hombres los soldados ataron a las mujeres y comenzaron a apuñalarlas con bayonetas. Domingos vio como su hermana moría. El bebé de Donzela estaba a salvo gracias a que estaba situado a la espalda de su madre, a la manera africana, envuelto en un gran trozo de tela de colores. Pero un soldado acabó con su vida a golpes con la culata de su rifle. Domingos y unos cuantos más pudieron escaparse de la carnicería. Se escondieron bajo la maleza y los troncos durante horas, escuchando los gritos de las víctimas de los soldados. El silencio llegó con el anochecer, y el pequeño grupo salió cautelosamente de su escondite. Seis adultos y un puñado de niños sobrevivieron. El pequeño y abatido grupo caminó durante otros tres días, excavando cada noche hoyos donde esconderse bajo la hierba y las ramas. Seis días después de haber salido de Ndalatando, encontraron a un grupo de soldados del gobierno que les dieron la bienvenida y les alimentaron. Finalmente, en la seguridad de Dondo, Domingos se quedó con un miembro de su extensa familia. Durante la primera semana lloraba cada noche, despertando a los demás. Tenía pesadillas de la matanza que presenció. Tenía miedo de que los rebeldes vinieran por él. Hoy, en Luanda, la capital de Angola, Domingos dice que ya no tiene pesadillas. Tiene abundancia de alimentos y ha hecho nuevos amigos. Aun así, según sus familiares, aún no lo ha superado del todo. Dudan de que sea capaz de olvidar el pasado y no están seguros de que se recupere completamente. (7 Estadísticas:
¿Qué pierden los niños en las guerras?
¿Qué efecto causa la guerra en los niños?
"Un niño que crece en una zona en guerra considera que la muerte es algo común y no un misterio. Aun así, la pérdida de la madre o del padre, nunca la considerará como algo común. Estos niños desarraigados, quienes pueden haber crecido sin un hogar de amor sino en la atmósfera caótica de la Guerra, pueden llegar a convertirse en los sicópatas del mañana. Estos niños crecen rodeados por la guerra, sin llegar a conocer la paz. Las armas y los tanques son sus juguetes. Cuando tu modelo es un terrorista, ¿qué es lo que puede salir de ahí? (13 Violencia sexual en la guerraLa violencia sexual es particularlmente común en conflictos étnicos. Las niñas son especialmente vulnerables a violencia sexual, abuso, explotación y estigmatización durante y después de situaciones de conflicto. 80% de las muertes en guerras han sido mujeres y niños. (13 La evolución desde la superioridad étnica a la limpieza étnica y, como consecuencia, al genocidio, puede convertirse en un proceso irresistible. Entonces, matar a los adultos ya no es suficiente; las generaciones futuras del enemigo—sus hijos—deben ser también eliminadas. Las minasLos niños de al menos 68 países están amenazados hoy en día por lo que puede ser la mayor contaminación tóxica que ha enfrentado la humanidad— la contaminación de las minas del terreno donde viven. Más de 110 millones de minas terrestres de varios tipos, más millones más bombas sin detonarse aún, proyectiles y grenadas, permanecen ocultas alrededor del mundo, esperando ser accionadas por algún inocente sin sospecharlo, dice el reporte. De todas las armas que se han acumulado tras los años de guerra, pocas son más peristentes y letales para los niños que las minas terrestres. Cientos de miles de niños, manadas de animales, plantadores de tierras o alguno jugando, han sido asesinados o mutilados por estos aparatos mortíferos. (14 Referencias:1 Sanando a los niños de la Guerra, Phyllis Kilbourn, MARC Publicaciones, 1995 Updated: 08-03-2006
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