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Jesús no sólo pasó su tiempo con los marginados de la sociedad, como las prostitutas y los enfermos, sino también con los niños y las mujeres. Se esforzó en gran manera para que la sociedad cambiase su opinión sobre los niños
Los niños:
- Deben orar y alabar:
Los niños pueden alabar a Dios (Mateo 21:16) y acallar al enemigo con sus oraciones. "De la boca de los niños y de los que maman, fundaste tu fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo" (Salmo 8:2).
- Tienen tareas:
En la Biblia los niños a menudo han realizado tareas muy importantes. Miriam ayudó a salvar a su hermano Moisés (Éxodo 2:4-9). El joven Samuel compartió con Elí la revelación de Dios (1 Samuel 3). Joás fue rey de Judá a la edad de siete años (2 de Reyes 12:1). Y una niña esclava de Israel ayudó a salvar a Naamán , el comandante del ejército de Siria, de la lepra (2 Reyes 5:2-3). En el Nuevo Testamento Jesús proveyó comida para miles de personas gracias a que un niño se acordó de traer un poco de pan y pescado (Juan 6:9). La muchacha Rode anunció la maravillosa presencia de Pedro en una reunión de oración (Hechos 12:13-14). Y el sobrino pequeño de Pablo hizo lo suyo al salvar a éste de un ataque, cuando Pablo fue arrestado en Jerusalén (Hechos 23:16-19). Y no nos olvidemos de que la misma madre de Jesús no era mayor de 16 ó 17 años cuando Jesús nació: Dios usó a una adolescente para traer al Salvador de la Humanidad al mundo!
- Tienen planes de Dios:
Dios tiene grandes planes para los niños y quiere darles esperanza: "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros (los niños), dice el Señor, planes para prosperarte y no para herirte, planes para darte un futuro y una esperanza" (Jeremías 29:11).
Jesús:
- Tomó su tiempo:
Jesús tomó su tiempo para los niños. "Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis porque de los tales es el reino de Dios"... Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. (Marcos 10:14 y 16). Él nunca tomó a nadie en sus brazos como a aquellos niños.
- Se enfadaba:
Jesús se enfadaba cuando los discípulos intentaban apartar a los niños de Él: Viéndoles Jesús se indignó... (Marcos 10:14). La palabra griega original para "indignarse", significa en realidad "enfadarse sobremanera". En todo el Nuevo Testamento sólo se utiliza esta vez.
- Oraba:
Cuando los niños venían a Jesús eran recibidos con los brazos abiertos. Les abrazaba y les daba su bendición (Marcos 10:16). En esta ocasión, para la palabra "bendición", en el griego original, se añadió un prefijo, el cual aumenta el significado de esta palabra dando a entender que eran "extra bendecidos". ¡Jesús oraba por estos niños con gran energía!
- Advertía:
Jesús advertía fuertemente a aquellos que querían destruir la fe de los niños: ...Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. (Mateo 18:6).
- Se identificaba con ellos:
Jesús se identificaba con los niños: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí...De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños (niños), a mí me lo hicisteis. (Mateo 25:35-36 y 40).
- Les animaba:
Jesús animaba a los niños cuando gritaban ¡Hosanna al Hijo de David! (Mateo 21:15-16). La raíz de este "Hosanna" es "¡Dios, sálvanos!". Los niños clamaban por salvación.
Como siervos de Dios debemos:
- Tomar tiempo para los niños de este mundo;
- Enfadarnos cuando vemos que la gente explota a los niños y les aparta de Dios;
- Orar fervientemente por los niños.
"Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas, mi corazón se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de mi pueblo, cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad...Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a Él implorando la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles... La lengua del niño de pecho se pegó a su paladar por la sed; los pequeñuelos pidieron pan, y no hubo quien se lo repartiese." (Lamentaciones 2:11, 19 y 4:4).
- Advertir a aquellos que descarrilan a los niños;
- Identificarnos con ellos;
- Animarles y darles confianza.
Updated: 28-10-2005
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